¿Qué es el consentimiento informado?
En nuestro entorno de trabajo sanitario es un proceso que implica al médico, al investigador u otro personal de salud y al paciente o sujeto de estudio. El médico transmite un mensaje al paciente asegurándose de que lo entiende. En base a esta información y con la ayuda del médico, la persona podrá tomar una decisión.
Como investigador, usted necesita la autorización del paciente antes de contar con él en un estudio. ¿Qué derechos tiene quien firma un consentimiento informado?
El principal derecho es el de estar informado. La persona debe conocer siempre el procedimiento y los riesgos que entraña el tratamiento que se le aplicará o la investigación a la que se someterá. Asimismo, los participantes en un estudio tienen el derecho de abandonarlo en cualquier momento. En el caso de ensayos de nuevos tratamientos resulta más complicado, ya que dejarlo una vez iniciado implica tener que iniciar otro tratamiento para curar al paciente.
Usted proviene de un contexto, el africano, que poco tiene que ver con el occidental. ¿Cómo se soluciona la disyuntiva de aplicar normas internacionales pensadas en Occidente que no tienen en cuenta particularidades de otras regiones del mundo?
Resulta muy complicado. En mi país (Mozambique) y en general en todo el continente africano, a menudo no puedes aplicarlas porque te faltan las herramientas adecuadas debido a que nuestra red sanitaria no dispone de tantos medios. Además de estos impedimentos materiales hay otros de carácter cultural que dificultan la relación médico-paciente. En la cultura africana, tener que firmar un documento como un consentimiento informado, genera mucha desconfianza porque se asocia a algo negativo. También hay trabas lingüísticas. Algunas lenguas se hablan pero no se escriben y el profesional médico tiene que buscar alternativas para transmitir los mensajes.
¿En qué medida choca la tradición cultural con las necesidades médicas?
En mi país el nivel de confianza que el profesional sanitario genera en el paciente juega un papel clave. Quien visita una consulta deposita toda su esperanza en el médico, porque en muchas ocasiones no entiende lo que se le explica. Nuestra labor es ponernos en su lugar y entender sus circunstancias aunque es complicado porque disponemos de poco tiempo para atender al enfermo. Otro punto a tener en cuenta es el papel fundamental que ejerce la familia en la toma de decisiones. Por eso muchas veces recomendamos al paciente que se lleve la información a casa para que con la ayuda de sus familiares llegue a entenderla y pueda tomar una decisión ponderada.
Usted ha hecho investigación en España y en Mozambique. ¿Qué diferencias ha encontrado?
En España hay mejores estructuras para desarrollar una investigación. Quizá en África es más fácil iniciar un proyecto porque siempre hay razones que lo justifican dada la situación que vive el continente. Resulta complicado poner límites cuando el problema es tan grave. Lo ideal sería que hubiera distintos comités médicos para evaluar el proyecto desde distintos puntos de vista como por ejemplo el científico, ético, etc., pero en muchos países como Mozambique sólo hay un comité, el ético.
En Mozambique ha impulsado el Centro de Investigación en Salud de Manhiça, donde ha llevado a cabo diversos estudios sobre la malaria, el sida o la nutrición. ¿Cómo nació la idea del proyecto?
En este proyecto colaboran los gobiernos de España y Mozambique, el Hospital Clínic de Barcelona y otras entidades de mi país. Todo empezó por la necesidad de tener un centro de alto nivel en una zona rural que contribuyera a mejorar la salud a través de un servicio de asistencia, formación e investigación. Lo primero que hicimos fue delimitar un área de actuación y elaborar un censo de población que se actualiza cada seis meses. Esta iniciativa nos ha ayudado mucho a la hora de encontrar candidatos para nuestros estudios. Una vez elaborado el censo, impulsamos proyectos de investigación relacionados con algunas de las principales enfermedades que sufre el país como la malaria o el virus VIH.
¿Cuál es el procedimiento habitual de un proyecto de investigación en Manhiça?
A la hora de plantearse una investigación siempre hay que pensar en las prioridades del país. Este procedimiento resulta más sencillo en Mozambique porque allí, por desgracia, los problemas son más fáciles de identificar. Planteado el proyecto se presenta al Gobierno. Si el protocolo involucra a varios países, cada uno de ellos debe valorarlo y aprobarlo a través de sus respectivos comités de ética. El país donde se lleve a cabo el estudio será el último en intervenir en este proceso de aprobación. En una primera fase hicimos proyectos meramente descriptivos, pero desde hace un tiempo ya realizamos intervenciones con la aplicación de fármacos, vacunas, redes mosquiteras, etc.
¿Cuál es la estructura del centro?
Hoy el centro de Manhiça dispone de 250 profesionales pero tan sólo ocho son médicos. En pocos años hemos multiplicado por dos nuestro radio de trabajo y hemos duplicado el número de personas a las que cubrimos hasta alcanzar las actuales 70.000. Como nuestro gran objetivo es la sostenibilidad del centro desde Mozambique nos es imprescindible la formación del personal mozambiqueño.
Para acabar, ¿cómo les ve la gente y qué papel desempeña el médico en la sociedad africana?
En todo el mundo, antiguamente la gente “entregaba” su cuerpo al médico sin cuestionarse nada y dejándolo todo en sus manos. En África sigue así en muchos lugares. Poco a poco se ha ido implicando al paciente en los procesos aunque en ocasiones a la clase médica le cueste asimilarlo. Desde siempre, la figura del médico se ha respetado en todo el continente pero lamentablemente, las condiciones no son las mejores y esto nos impide dedicar a cada paciente el tiempo que requeriría. En Mozambique hay unos 800 médicos para los 19 millones de habitantes que tiene el país, un dato que sin duda dificulta mucho nuestra labor. Por eso la visita médica es un momento muy particular de la relación médico-enfermo, porque a veces te toca esperar hasta seis meses para ser visitado. Cuando tienes visita, el profesional no puede dedicarle más de cinco minutos porque hay muchos otros esperando. Es una pena, te gustaría poder llegar más allá pero no tienes los medios.