Reflexiones sobre los Comités de Ética
Los comités de ética asistenciales (CEA) son esenciales en la medicina moderna debido a la complejidad y la diversidad de situaciones a las que se enfrentan los profesionales de la salud.
Desde el "Comité de Dios de Seattle" en 1962 hasta casos emblemáticos como el de Karen Ann Quinlan en 1976 y Nancy Cruzan en 1990, los comités de ética han jugado un papel crucial en la toma de decisiones sobre tratamientos médicos y la vida de los pacientes. ¿Quién decide el límite de un soporte vital? ¿En función de qué criterios? ¿Debe ser solo una persona, o un grupo de expertos de profesionales? La historia a lo largo de los años nos ha enseñado que los problemas complejos tienen diferentes aristas, y abordajes y que la deliberación en grupos multidisciplinares y con cosmovisiones diferentes, puede dar lugar a decisiones más reflexives y prudentes, atendiendo a los valores, a la ética y a la legalidad.
Un modelo a revisar
Los comités de ética son útiles y necesarios, pero su modelo actual puede estar anticuado. La falta de independencia para funcionar eficazmente es un problema grave, al que se tienen que enfrentar los CEA, y a veces deben asumir tensiones entre el entusiasmo científico y la innovación, la gestión de recursos y la planificación de los mismos y de los gestores, la autonomía mal entendida de los pacientes que exigen más allá de lo propiamente correcto. Además, deben centrarse en las necesidades reales de los pacientes y las organizaciones, evitando el paternalismo y promoviendo la deliberación como herramienta de trabajo, fomentando la deliberación en el seno de los equipos asistenciales como método para tomar mejores decisiones, más adaptadas a las necesidades reales de los pacientes.
Aspectos innovadores a tener en cuenta para la sostenibilidad de los CEA
Innovación en la prestación de servicios. La digitalización y la personalización de los servicios basados en datos son herramientas clave para mejorar la atención médica. La innovación debe enfocarse en la reciprocidad, la co-creación y la escalabilidad, teniendo en cuenta la perspectiva de género y las necesidades locales.
Generar cultura ética en las organizaciones. Es fundamental promover una cultura ética en las organizaciones mediante la formación, la sensibilización y la evaluación continua. Los comités de ética deben desempeñar un papel activo en la divulgación de resultados y en la acreditación ética de las organizaciones.
Participación y empoderamiento del paciente. Mitigar la asimetría entre médico y paciente es crucial para una "salud colaborativa". La participación del paciente debe ir más allá del tokenismo y ser genuina, involucrando a los pacientes en la toma de decisiones y la innovación en la prestación de servicios. Para ello es conveniente compartir la información con los pacientes, y que esta información esté adaptada a la capacidad de comprensión de las personas que la reciben.
En conclusión, los comités de ética deben adaptarse a los cambios profesionales profundos y las nuevas oportunidades que ofrece la inteligencia artificial y las nuevas tecnologias. La colaboración y la proactividad son esenciales para enfrentar los desafíos éticos y mejorar la atención médica. El empoderamiento de los pacientes también en dilemas éticos es una forma de mantener viva su autonomía en la toma de decisiones.
Referencias
Fuente imagen: Banc d'Imatges Infermeres (Ariadna Creus y Àngel García)