Ethics of information in times of pandemic

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Ethics of information in times of pandemic

With the contributions of Mònica Terribas, Milagros Pérez-Oliva and Antoni Trilla.

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Ethics of information in times of pandemic

25 May 2020

(content only available in Spanish)

El 21 de mayo celebramos un nuevo webinar dentro del ciclo que estamos organizando para tratar las implicaciones éticas vinculadas a la crisis del Covid-19. En este caso, la sesión estuvo dedicada a tratar el papel de los medios de comunicación y la información que ha llegado a la ciudadanía. El debate contó con la participación de profesionales como Antoni Trilla, Jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, ​​Mònica Terribas, directora y conductora de El Matí de Catalunya Radio y Milagros Pérez Oliva, miembro de la equipo editorial de El País.

Dr. Antoni Trilla: "La necesidad de consumo inmediato de información nos complica mucho la vida a los científicos, que estamos acostumbrados a tener mucho más tiempo para asentar nuestro conocimiento"

Trilla considera que lo que nos está pasando, "no es una enfermedad, es una pandemia que ha revolucionado el mundo, y que esta realidad también se ha trasladado al terreno de la información". La OMS afirmó que nos encontrábamos ante una infodemia, una epidemia de información. Desde el punto de vista científico hemos sufrido esta infodemia, que se ha visto afectada por la velocidad con la que se demanda conocimiento científico. "La necesidad de consumo inmediato de información nos complica mucho la vida a los científicos, que estamos acostumbrados a tener mucho más tiempo para asentar nuestro conocimiento", afirmó Trilla durante la sesión. Un buen ejemplo de ello son los artículos científicos. Habitualmente cuando se envía un artículo a una revista científica, antes de ser publicado pueden pasar varios meses, ya que son sometidos a revisiones profundas. Esto, en algunos casos, no ha pasado durante estas semanas, ya que se ha ido a mucha velocidad y sin tiempo de contrastar suficientemente determinadas investigaciones.

Por otra parte, se han gestionado a diario muchas informaciones no suficientemente sólidas, sesgadas o directamente que se podían considerar como fake news. La necesidad de encontrar rápidamente evidencias ha provocado que estas informaciones hayan tenido un cierto protagonismo. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la difusión de la información ante la demanda de noticias por parte de la sociedad, pero ha faltado modulación para explicar determinadas cosas. Hay mucho espacio y tiempo dedicado a la epidemia, pero no hay tanta información "nueva" como para llenar todo lo que han demandado los medios de comunicación.

Según el Jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, ​​"todo esto debe enmarcarse en un contexto en el que hay que tener muy claro que hay una extraordinaria incertidumbre en todo lo que nos rodea". Todo el mundo pide certezas pero hay cosas que pueden tardar tiempo en saberse. La gestión de la pandemia está rodeaba de muchos grises y no a todo se puede responder con un sí o un no, y eso choca con la necesidad de la gente de tener respuestas claras. Por otra parte, otra factor que se hace difícil de manejar es que todo el volumen de información que se genera, a veces, se hace difícil procesarlo por parte de una gran parte de la sociedad, con lo cual, se puede llegar a generar desinformación.

Mònica Terribas: "En un momento como el actual los criterios para la captación de audiencia deben pasar a un nivel absolutamente secundario"

Para la periodista, "los medios de comunicación públicos deben cumplir diferentes funciones como la de promover la cohesión social, compartir todo lo que pasa en la sociedad, convertirse en un ágora pública o una herramienta de vigilancia del poder, sin olvidar una función más lúdica, la del entretenimiento". En condiciones normales estos parámetros son válidos, pero con una crisis como la actual una buena parte de estos planteamientos hay que cambiarlos.

Esta crisis obliga a los medios de comunicación a tomar todavía más conciencia de su responsabilidad. Se debe tener muy presente que en la producción de información se mezclan diferentes intereses. Por una parte, los que tienen que ver directamente con el ejercicio de la profesión con la credibilidad como bandera, pero también influyen intereses empresariales, de captación de oyentes... En un momento como el actual estos criterios debe pasar a un nivel absolutamente secundario, ya que es indispensable desinflamar la información de titulares estridentes y no suficientemente bien contrastados.

Los medios de comunicación no sólo han de retransmitir las comunicaciones oficiales, que evidentemente cumplen el papel de información de servicio que se debe poner al alcance de la ciudadanía, pero también es importante dar espacio a las variantes caleidoscópicas de la crisis. Terribas considera que, "es un virus que ha sorprendido a todo el mundo no sólo a los políticos, y eso no es fácil de gestionar". Se deben vigilar las contradicciones de los que mandan, pero con responsabilidad y siendo conscientes de que los que toman decisiones no pueden huir de una realidad en la que no existen certezas absolutas y sí dudas razonables respecto a todo lo que está generando la pandemia.

Uno de los problemas del periodismo, y en una crisis como ésta todavía se ha acentuado más, es la prisa, queremos ser los primeros en decirlo todo, y esto con información delicada puede terminar produciendo el efecto contrario, la desinformando, lo cual es terrible. La saturación informativa ha sido justificada ya que es un tema que afecta a toda la sociedad. El problema es que todo se focalice sobre el miedo, los datos o el pánico de colapso, ya que entonces se produce una desestabilización mental, y de lo que se trata es de intentar ordenar la realidad y también encontrar horizontes positivos.

En un estado de alarma la información y la libertad de expresión están muy protegidas por su función de servicio, pero se necesita por parte de los profesionales un alto nivel de ética y responsabilidad. En general, Terribas considera que, "el nivel de responsabilidad de los medios de comunicación ha sido alto".

Milagros Pérez Oliva: "Las autoridades, los medios de comunicación y virólogos han tenido que adaptar la información a un conocimiento que variaba semana a semana"

"Estamos viviendo una de las situaciones más difíciles de gestionar desde el punto de vista de la información", considera Milagros Pérez Oliva. El tratamiento informativo ha tenido dos fases. Una primera de negación y de prudencia, fundamentada con los criterios de los científicos, que creían mayoritariamente que la situación estaba bajo control. Esta manera de afrontar la situación estuvo condicionada posiblemente por dos factores: la experiencia previa en otras pandemias y los datos científicos de los que se disponía.

Los gobernantes, los científicos, los virólogos o periodistas subestimaron el virus, precisamente para combatir el alarmismo y las infodemies vividas en episodios anteriores. Dos buenos ejemplos fueron los de la gripe aviar y la nueva gripe. Estas epidemias crearon infodemia y espirales de alarmismo en los medios de comunicación y entre los responsables políticos. En Europa hubo una reacción desmedida y no proporcional, que hizo que algunos gobiernos compraran fármacos preventivamente que no tenían ningún efecto. En el caso de la gripe aviar se cayó en una alarma en base a una hipótesis, no a una realidad. El virus infectaba a las aves y se supuso que se acabaría contagiando entre humanos. Por lo que se refiere a la  nueva gripe, un titular periodístico llegó a anunciar que afectaría a 2 de cada 3 europeos, una información que partía de un informe de expertos, que determinaron diferentes escenarios y el titular hacía referencia a la peor de las hipótesis que se planteaba la comunidad científica.

Posiblemente por ello, en un primer momento, se intentó no cometer los errores del pasado, si bien en este caso, se ha acabado demostrando que la amenaza era real. Sin embargo, Pérez Oliva considera que, "la realidad era ambigua, los virólogos y especialistas han ido por detrás del virus. Este virus tiene una pequeña mutación que lo hace extremadamente contagioso, lo que lo diferencia de virus similares y, contra eso, es muy difícil luchar".

De entrada no se quería alarmar y entrar en una espiral de infodemia, pero en dos semanas el país estaba confinado, paralizado y con el virus desbocado. Así como en otras crisis los medios cometieron errores como la de ponerse en los peor de los escenarios, esta vez la realidad ha superado negativamente las expectativas iniciales, pero el comportamiento de los medios en general, ha sido mejor. En este caso, la afectación es tan grande que justifica la cobertura. "Las autoridades, los medios de comunicación y virólogos han tenido que adaptar la información a un conocimiento que variaba semana a semana" afirmó Milagros Pérez Oliva.

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