Supporting the sexuality of adults with disabilities or functional diversity

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Supporting the sexuality of adults with disabilities or functional diversity

Some adults with disabilities or functional diversity have sexual needs that can only be satisfied with the help of specialist services

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Supporting the sexuality of adults with disabilities or functional diversity

19 December 2019

(Content published in Spanish)

 

El 27 de noviembre organizamos un seminario en el que participaron diversos especialistas para debatir sobre la sexualidad en personas con diversidad funcional. Algunas de estas personas tienen necesidades afectivas, eróticas y sexuales que únicamente pueden satisfacer a través de un servicio de acompañamiento especializado. Esta situación se confronta a menudo con la opinión de familiares, tutores legales o de las instituciones de acogida, que  en ocasiones,  les niegan la sexualidad o prefieren rehuir el tema al no estar acuerdo por razones morales o de otra índole.

 

Sin embargo, una de las principales conclusiones de la jornada es que esta realidad choca con los derechos fundamentales de los afectados, que están amparados por la legislación que protege a las personas con diversidad funcional y les otorga los mismos derechos que a las personas sin discapacidad. El debate se centró en el documento de trabajo, todavía en fase inicial: "El apoyo erótico o sexual a personas con medidas jurídicas de apoyo", que está siendo redactado y coordinado por Joan Canimas, profesor de la Universitat de Girona, y que  una vez consensuado y aprobado, será presentado al Comité d'Ètica de Serveis Socials de Catalunya, como documento de referencia para abordar la sexualidad en personas con discapacidad.

 

El seminario contó con el testimonio de distintas personas con diversidad funcional que explicaron de forma directa sus vivencias relacionadas con la sexualidad.  También se analizó la legislación relacionada con los derechos de las personas con discapacidad. En este sentido, Silvia Ventura, magistrada especializada en discapacidad, apuntó que, "el marco jurídico en general está en sintonía para dar salida a las necesidades afectivas y sexuales a las personas con discapacidad, ya que  la legislación en sus diferentes artículos no pone ningún impedimento para este tipo de prácticas". Sin embargo,  la magistrada considera que, "la realidad resulta distinta, ya que la defensa de estos derechos está poco incorporada en nuestra práctica". Por otra parte, Ventura afirmó que, "jurídicamente un tutor no puede negarse a realizar un acompañamiento sexual a su tutelado, ya que la asistencia sexual es un derecho personalísimo que se sitúa al mismo nivel que ayudar a comer o a vestirse  a la persona que lo necesite y que se trata de una función  explicitada en sus deberes". Remei Soriano, fiscal jefe de la Fiscalía de Terrassa, corroboró la opinión de la magistrada afirmando que, "la negación de la sexualidad no se encuentra en ninguna Ley ni sentencia,  y que el problema real es más bien que hablar de sexualidad en general, y todavía más si se trata de personas con discapacidad, es un tema tabú".

 

A pesar de la opinión de los juristas, algunas entidades de apoyo a discapacitados presentes en el seminario expresaron su preocupación, ya que consideran que si bien la legislación parece clara, la realidad es que determinadas actuaciones, sin la conformidad de todas las partes, pueden acabar generando conflictos e incluso demandas.

 

Las entidades tutelares estuvieron representadas en el seminario por Nuria Pi, jefa del área Jurídica de la Fundació Suport que hizo referencia  a alguna de las conclusiones extraídas de la Convención Internacional de la ONU de 2006 para proteger los derechos de los discapacitados. Algunos de los artículos surgidos de la Convención  abordan esta cuestión, estableciendo que las personas con diversidad funcional tienen derecho a la sexualidad, como cualquier otra persona y que hay que favorecer y acompañar estas relaciones proporcionando las herramientas y medios adecuados para que puedan desarrollarla de forma positiva. Según la experta, "es fundamental la educación para ayudar a empoderar y favorecer una vida sexual plena. También apuntó que, "los actores implicados deben favorecer esta realidad a través del acompañamiento y con medidas tan básicas como que en los centros de acogida se destinen espacios destinados a preservar la intimidad de los residentes".

 

Por su parte, Josep Treserras, director de la Fundació catalana tutelar y presidente de ERAES Dincat explicó cómo afronta este tema desde su fundación. Para Treserras,"hace falta un cambio de mentalidad social para entender que las personas con diversidad funcional tienen los mismos derechos que las otras personas". Su trabajo diario consiste en apoyar a las personas con discapacidad intelectual para que puedan desarrollar un proyecto de vida, y que la sexualidad y la afectividad no puede dejarse al margen. Treserras repasó algunas actuaciones que realiza su entidad en el que acompañan a personas que quieren tener relaciones de pareja, que desean ser padres o madres, casos de transexualidad o relacionados con diferentes orientaciones sexuales. Treserras apuntó que, "la sexualidad es un tema personal y que la función de tutores, familiares y centros de acogida debería ser la de escuchar e intentar acompañar en función de los deseos de los afectados". Por último, el director de ERAES puso especial acento en la necesidad de educar y formar, tanto al personal asistencial como a  las personas con diversidad funcional, y defendió la mediación como herramienta para poder tratar este tema entre las distintas partes afectadas.

 

Por último, se abordó la cuestión desde la persperctiva feminista, reflexionando sobre el rol de las personas que se dedican a la prestación de servicios de asistencia sexual. Leonor Suárez, profesora de filosofia del derecho de la Universidad de Oviedo, y Carmen Cruz, técnica social, analizaron argumentos sobre si dichos servicios podían o no etiquetarse como prostitución, o bien si habría que referirse a algo bien distinto, en que los componentes de afectividad, o sensibilidad hacia la persona y erotismo son mucho más que el simple intercambio genital, y que requieren de especial formación y adecuada gestión por parte de estos profesionales.